Las puertas

Las puertas fue un programa de humor político emitido entre 1993 y 1995 por radio Universidad Nacional del Comahue-CALF (Radio Uncocalf). Salía al aire cada domingo de 13 a 14 y era producido y conducido por Eduardo Marchetti y Gerardo Burton, autores de la idea original.

El formato era simple: cada bloque era una puerta que abordaba un aspecto de la realidad política, social y cultural de la provincia de Neuquén en particular y de la Argentina en general. Los recursos eran la parodia, el sarcasmo, la ironía, canalizados a través de diálogos inventados entre personajes arquetípicos -un psicólogo y su paciente; un maestro chino experto en I Ching y su visión de la realidad; un sacerdote que cerraba las emisiones con una homilía, entre otros-. El momento culminante del programa era el radioteatro que utilizaba los recursos del género para forzar la parodia al máximo. Era un bloque de unos diez minutos de duración que convocó a numerosos colaboradores -periodistas, poetas, escritores, artistas plásticos-, muchos de los cuales se incorporaron al elenco estable del programa, como es el caso de Fabián Bergero. La producción técnica y grabación en estudio estaba a cargo de Sergio Usero y Kato Muñoz, quienes aportaban detalles de sonido, ambientación y musicalización que permitieron realizar los tres ciclos anuales.


Aunque obvio, resulta importante señalar que algunos programas tienen más de veinticinco años de producidos dado que el ciclo terminó de emitirse en 1995. Con esto queremos decir que había en Neuquén, la Argentina y el mundo otro contexto social, político y cultural en el cual ideas, actitudes y costumbres que hoy son cotidianas y tienen cierta valoración positiva o negativa no lo eran así entonces. Verbi gratia: si nos atenemos a la corrección política, ésta no existía o, si algo había, se desechaba rápidamente en función del sagrado altar del humor. Habrá en los programas, en sus puertas y en algunas presentaciones, quizás diálogos, expresiones e inclusive apodos que hoy resulten inconvenientes, desprolijos, incorrectos cuando no ofensivos. Sabrán, quienes hoy sean oyentes de estos programas, dispensar las urticarias que produzcan estas situaciones. Aquellos que los escucharon en su momento podrán compartir el pudor que sentimos los conductores de estos programas por esa incontinencia a veces sin límites. No es objetivo de ninguno ni de ninguna de quienes participamos de Las puertas ofender a nadie, y lejos de nosotros faltar el respeto. Por eso, como en antiguo se hacía, declaramos que estos programas son pura ficción y que, si hay personajes o situaciones que parezcan tomados de la realidad, es mera coincidencia. Salute.

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